La propuesta de rendición y la respuesta de
Bolognesi
Bolognesi despachó el 4 de junio una carta a
sus superiores, en la que dice desconocer el paradero de las fuerzas peruanas y
pide refuerzos. "tengo al frente 4,000 enemigos poco más o menos a los
cuales cerrarré el paso a costa de la vida de todos los defensores de Arica
aunque el número de de los invasores se duplique", dice Bolognesi.
"Todas las medidas de defensa están tomadas, espero ataque pasado mañana,
resistiré. Háganos propios (envíe refuerzos) cuantos sea posible. Dios guarde a
U.S. Francisco Bolognesi". A pesar del pedido desesperado, las fuerzas
peruanas, al mando del Coronel Leiva estaban lejos, se habían retirado a
Arequipa.
El 5 de junio a las 7 de la mañana, el comando chileno envió como parlamentario, al mayor Juan de la Cruz Salvo , quien fue recibido por Bolognesi en su casa, al pie del Morro, donde en la actualidad se encuentra el Consulado peruano en Arica. El mayor le expresó a Bolognesi que el jefe del ejército de Chile quería evitar un inútil derramamiento de sangre, puesto que el grueso del ejército peruano-boliviano había ya sido vencido en Tacna. De la Cruz Salvo le dijo que tenía el encargo de pedir la rendición de la plaza, "cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos".
"Tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho", dijo Bolognesi al parlamentario chileno, sin embargo, le advirtió que esta respuesta era personal y que debía consultar con los otros oficiales.
La consulta se dió. Uno por uno contestaron por orden de graduación. Ni una voz discrepante se alzó. Los defensores de Arica dijeron: "Cuando menos sea nuestra fuerza, más animoso debe ser nuestro corazón".
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